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¿Por qué parece que cada año se nos cae antes el pelo?

¿Por qué parece que cada año se nos cae antes el pelo?
 
Autor Dr. Claudia Bernárdez
Fecha 24 August, 2026
 

Dra. Claudia Bernárdez 

Durante años hemos hablado de la famosa “caída de otoño”. Sin embargo, cada vez es más frecuente que en consulta los pacientes nos digan lo mismo: “Este año ha empezado antes”. Julio, agosto… incluso antes de terminar las vacaciones. 

Y quizá deberíamos empezar a dejar de pensar en la caída estacional como algo que ocurre exclusivamente en otoño. 

El cabello humano presenta cierta estacionalidad

Los estudios que analizan el ciclo capilar a lo largo del año han observado un aumento de cabellos en fase telógena —la fase previa a su desprendimiento— durante el verano, con máximos que clásicamente se sitúan alrededor de agosto y septiembre1. En un estudio realizado sobre más de 800 mujeres se observó precisamente esta periodicidad anual, además de un segundo pico, menos marcado, durante la primavera.  

¿Por qué ocurre?

A esto se suma otro elemento: nuestra exposición ambiental está cambiando. Los veranos son más largos y las temperaturas elevadas aparecen antes. Es razonable preguntarnos si estas modificaciones pueden alterar también determinados ritmos biológicos, incluido el ciclo capilar. Por ahora es una hipótesis interesante, aunque no podemos afirmar científicamente que el cambio climático esté adelantando directamente la caída del cabello. 

El sol también puede tener algo que ver con esta caída. Algunos estudios han observado que una exposición solar intensa sobre el cuero cabelludo puede ir seguida, meses después, de un aumento importante de la caída. Además, se ha descrito una mayor frecuencia de efluvio telógeno entre julio y octubre, relacionándolo con la exposición a la radiación ultravioleta. Si cada vez empezamos antes a acumular días de sol y radiación intensa, no resulta extraño que también podamos empezar a notar antes sus efectos sobre el cabello.

Probablemente hay una explicación todavía más importante: la caída nunca depende de un único factor. 

Un periodo intenso de estrés en mayo, una infección, una dieta restrictiva, una pérdida rápida de peso, una intervención quirúrgica o determinadas alteraciones nutricionales pueden provocar un efluvio telógeno cuya caída se manifieste dos o tres meses después.

Por eso, lo que percibimos como una “caída de verano” puede ser en realidad la suma de varios fenómenos: la propia estacionalidad, los factores ambientales y acontecimientos que han ocurrido meses antes. Entender esta combinación nos ayuda a comprender por qué el pelo puede empezar a caer justo ahora y, sobre todo, por qué es importante cuidarlo de forma continuada. Si ya notas un aumento de la caída, es un buen momento para reforzar su nutrición y aportarle los cuidados especiales que necesita durante esta etapa de recambio. Olistic te ayuda a hacer un cuidado completo en un sencillo gesto diario. Y recuerda: si la caída se prolonga en el tiempo o notas una pérdida importante de densidad, consulta para valorar si existe alguna causa añadida.

 

Bibliografía:  

  1. Kunz M, Seifert B, Trüeb RM. Seasonality of hair shedding in healthy women complaining of hair loss. Dermatology. 2009;219(2):105-110. DOI: 10.1159/000216832. 

  1. Randall VA, Ebling FJG. Seasonal changes in human hair growth. Br J Dermatol. 1991;124(2):146-151 

  1. Camacho F, Moreno JC, García-Hernández MJ. Telogen Alopecia From UV Rays. Arch Dermatol. 1996;132(11):1398-1399. doi:10.1001/archderm.1996.03890350142037 

  1. Piérard-Franchimont C, Piérard GE. L'effluvium télogène actinique: une facette de la chronobiologie humaine. Int J Cosmet Sci. 1999;21(1):15-21