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Scalp is the new skincare: el pelo sano empieza en la raíz

Scalp is the new skincare: el pelo sano empieza en la raíz
 
Autor Dra Andrea Combalia
Fecha 24 August, 2026
 

Cuero cabelludo sano, pelo sano

Dra. Andrea Combalia 

Como dermatóloga especialista en tricología, siempre explico que el pelo no empieza en aquello que vemos. Antes de convertirse en la fibra que peinamos, lavamos o tratamos, se forma dentro del folículo piloso, una estructura viva situada en el cuero cabelludo. Por eso, si queremos mejorar su aspecto, no deberíamos fijarnos únicamente en medios y puntas: también debemos cuidar el entorno en el que nace. 

Para desarrollar su ciclo con normalidad, el folículo necesita unas condiciones adecuadas. La integridad de la barrera cutánea de la piel del cuero cabelludo, la hidratación, la producción de sebo y el equilibrio del microbioma forman parte de esa delicada homeostasis. Cuando el cuero cabelludo permanece alterado, también pueden verse afectadas las condiciones en las que se forma el pelo y, con ellas, la calidad de la fibra que emerge: su grosor, resistencia, estructura y apariencia. 

A menudo intentamos reparar un pelo apagado, débil o quebradizo cuando ya ha crecido. Pero, en ese momento, estamos actuando solo sobre su parte visible. Es como cuidar las hojas sin prestar atención a la tierra en la que crece la planta. Una mascarilla o un acondicionador pueden mejorar el tacto y el aspecto de la fibra, pero el cuidado integral del pelo comienza mucho antes. 

El cuero cabelludo posee una barrera natural y un microbioma propio: un ecosistema de microorganismos que participa en su protección y equilibrio. Cuando este entorno se altera, pueden aparecer sequedad, exceso de grasa, descamación, picor o sensibilidad. Mantenerlo limpio, confortable y equilibrado ayuda a preservar el entorno del folículo y también se refleja en el pelo. 

Esta es la idea que inspira la nueva visión del hair wellness: dejar de considerar el cuero cabelludo y el pelo como dos realidades separadas. 

Lavar mejor para cuidar el pelo desde la raíz 

«¿Con qué frecuencia debería lavarme el pelo?» es una de las preguntas que más escuchamos en consulta. Sin embargo, la cuestión no es tanto cuántas veces hay que hacerlo, sino qué necesita cada cuero cabelludo y cómo debemos limpiarlo. 

No dudamos de que la piel del rostro y del cuerpo necesita una higiene regular. El cuero cabelludo también acumula diariamente sebo, sudor, células muertas, contaminación y residuos de productos capilares. Por tanto, no existe una frecuencia de lavado universal: dependerá de la producción de sebo, el estilo de vida, la actividad física o el uso de productos de styling. 

La clave está en lavar el pelo cuando lo necesite y hacerlo con una fórmula que retire eficazmente las impurezas sin comprometer la barrera cutánea. Una limpieza demasiado agresiva puede producir una sensación inmediata de pureza, pero también dejar el cuero cabelludo tirante o incómodo. Lavar mejor significa encontrar el equilibrio entre eficacia y respeto. 

Una fórmula que limpia y cuida 

El cuero cabelludo está expuesto diariamente a factores como la polución, el estrés, el sudor, el exceso de sebo y los residuos de productos capilares. Estas agresiones pueden debilitar la barrera cutánea y alterar el equilibrio del microbioma, dos cambios que muchas veces pasan inadvertidos hasta que aparecen sequedad, picor, irritación o una mayor sensibilidad. 

Si este desequilibrio persiste, puede favorecer el estrés oxidativo, la inflamación de bajo grado y la pérdida de hidratación y de los lípidos que forman la barrera protectora. Todo ello puede repercutir en la homeostasis del folículo piloso y alterar las condiciones necesarias para el desarrollo normal del ciclo capilar. Cuidar el cuero cabelludo, por tanto, no es solo una cuestión de confort: también es una forma de proteger el lugar donde se forma el pelo. 

La limpieza desempeña un papel fundamental en este equilibrio. Debe ser eficaz para retirar aquello que se acumula sobre la piel, pero lo suficientemente respetuosa como para no dejar una sensación de tirantez o incomodidad. El objetivo no es conseguir una limpieza agresiva o excesiva, sino un cuero cabelludo limpio, fresco y confortable. 

Una nueva forma de entender el champú 

The Shampoo nace de esta visión. Su fórmula sin sulfatos utiliza agentes limpiadores suaves que retiran el exceso de sebo, el sudor, la contaminación y los residuos sin comprometer la barrera natural del cuero cabelludo. De esta manera, proporciona una limpieza eficaz, pero respetuosa, adecuada para incorporar a la rutina habitual. 

La fórmula tampoco contiene siliconas. En lugar de recubrir la fibra para conseguir un efecto cosmético inmediato, deja el pelo limpio y ligero, sin una acumulación innecesaria. El resultado se percibe desde la raíz hasta las puntas: un cabello más suelto, con movimiento, tacto agradable y un brillo natural. 

Entre otros activos, incorpora niacinamida, conocida por ayudar a reforzar la función barrera, mejorar la hidratación y favorecer una piel más equilibrada y confortable. A ella se suma OL/Peptistem Grow System®, un complejo de activos seleccionado para cuidar el entorno del folículo piloso y acompañar la fuerza, la densidad y la vitalidad del pelo. 

El lavado se convierte así en un gesto esencial dentro de la rutina capilar: no solo elimina las impurezas, sino que ayuda a preservar el equilibrio del cuero cabelludo y las condiciones en las que se forma el pelo. Porque una melena ligera, brillante y con vitalidad no se cuida únicamente en medios y puntas; empieza mucho antes, en un cuero cabelludo sano y equilibrado.